Teléfono rojo: Punk y censura en la URSS

En mayo de 2015, las páginas de información musical se hicieron eco de una noticia falsa: KGB había financiado a Sex Pistols. Un supuesto agente soviético, de nombre Alexandrei Varennicovich, desvelada una trama de línea directa de financiación a Sex Pistols y, en general, al punk como instrumento desestabilizador de la cultura occidental. En éste IranGate del rock and roll, los apóstoles de la anarquía de postal eran financiados por las cloacas del Soviet SupremoBakunin y Marx reconciliados tras más de un siglo de debate intelectual anticapitalista. Lo que el punk ha unido que no lo separe la realidad.

Este agente ficticio de la inteligencia soviética explicó que el gobierno ruso gastó millones de rublos en financiar el punk para “pervertir a la juventud occidental hacia el nihilismo y las políticas anti estadounidenses“. Lástima que con la guerra de Afganistán la financiación tuvo que destinarse a otros fondos, lo que permitió a la new wave y al synth pop apoderarse de los charts de éxitos musicales.

Nuestra misión era usar a nuestro favor la angustia adolescente y convertir a la generación de baby boomers de Occidente en una cultura decadente, pro-drogas y anti-establishment que crearía levantamientos y llevaría a las democracias occidentales a un caos absoluto. Incluso nos infiltramos en las radios principales para promover su música y llegar a millones de personas todos los días – Alexandrei Varennicovich

Estas supuestas declaraciones de Varennicovich a NTV, televisión estatal de Rusia, no fueron nada más que una ficción fabulada por WorldNewsDailyReport.com, que es un portal de noticias falsas al estilo de El Mundo Today. Sin embargo, la historia parecía haberse cocido a fuego lento en la trastienda de la boutique Sex, en el londinense barrio de Chelsea, por parte de los cerebros propagandísticos de Malcolm McLarenVivienne Westwood.

El punk como movimiento subversivo, si es que alguna vez lo fue en su origen y esencia, fue fagocitado y domesticado por las industrias culturales, que decían Theodor Adorno y Max Horkheimer, para ser vendido como producto y moda gracias a la publicidad. Si alguna vez tuvo algo de peligroso, contestatario y rebelde contra el establishment capitalista, en unos meses el punk no era más que una moda que vender a los adolescentes. Años después el fenómeno también llegó a España y quedó retratado por Evaristo, “moda punk en Galerías…”.

Lista de grupos y artistas vetados en la URSS en 1985
Lista de grupos y artistas vetados en la URSS en 1985

Banned in USSR
Si la financiación del punk por parte del KGB como elemento corruptor de la juventud occidental -tampoco es que le hiciera falta- no es más que una mera farsa creada en el ámbito de Internet, lo que no es ningún fake es la censura musical vivida en la URSS y la represión ejercida sobre los músicos punk. Diversos estilos de música rock, como el heavy o el punk, sufrieron los rigores de los censores del aparato soviético, pero no sólo ellos. En enero de 1985, justo dos meses antes de que Mikhail Gorbachev sucediera a Konstantin Chernenko, afloró una lista negra con bandas internacionales de todo tipo y el motivo del veto que había realizado Komsomol, las juventudes del Partido Comunista de la URSS.

Por ejemplo, algunos de los criterios usados para vetar en los años 80s a grupos y artistas extranjeros eran su “anticomunismo“. Sí, querido lector de Condenado Fanzine, en la URSS de 1985 ya andaban preocupados por el RAC y se hacían dossieres acusadores. Sin embargo, no crean que los charts de los anticomunistas más censurados estaban encabezados por la discografía de Skrewdriver,  salvo el primer disco ya que por entonces no eran nazis como todo el mundo sabe. Todo lo contrario. El número 1 estaba copado por un artista español… ¡Julio Iglesias! Menos mal que nunca se enteraron de su paso como portero del Real Madrid era otro fake y que, en realidad, era el del megáfono de Ultras Sur, porque hubiera acabado en el gulag más lejano.

Esta información se recomienda con el propósito de intensificar el control sobre las actividades de las discotecas “y” también debe ser proporcionado a todos los VIA [conjuntos de instrumentos vocales]

Si el portero metido a cantante macho-alfa estaba considerado en la URSS como un “neofascista“, no estaba sólo ya que en la misma categoría se encontraba el grupo liderado por el famoso skinhead Rob ‘Stuart‘ Halford: Judas Priest, que eran prohibidos tanto por “anticomunistas” como por “racistas“. Lo cierto es que los heavys, con melena o sin ella, no estaban bien vistos en la URSS. Van Halen estaban acusados de “propaganda anti-soviética“; Black Sabbath de “oscurantismo religioso“; Iron Maiden de “violencia“; Kiss de “nacionalistas” y alguna cosa más debido a la forma de las ‘SS’ de su logo; y Nazareth se llevaban la palma: “violencia, misticismo religioso y sadismo“.

No es de extrañar que Scorpions, que también estaban prohibidos por “violencia“, terminaran cantando “Wind of Change” para celebrar el triunfo de Gorbachev y la caída del bloque soviético. No sólo los grupos de melenudos eran acusados de interferir en la política de la URSS. Por ejemplo, Pink Floyd estaban prohibidos por “distorsión de la política internacional soviética“; Talking Heads eran señalados por “alimentar el mito de la amenaza militar soviética“; “Baggy Trousers” de Madness había codificado en su letra un plan para la evasión de disidentes; o el grupo alemán Dschinghis Khan cargaban con la culpabilidad de “anticomunistas y nacionalistas”. 

Banned in USSR: Punk y Censura en la URSS
Lista de grupos y artistas vetados por Komsomol

Punk y violencia
Punk y violencia es un binomio que muchas veces ha ido de la mano, especialmente en los titulares de los medios de comunicación, pero en la URSS venían asociados de forma indisoluble dentro de la lista negra de 1985. Sex Pistols, The Clash, Ramones, Madness o Stodges (Stooges para el resto del mundo) estaban prohibidos por violentos. La etiqueta “punk & violence” fue aplicada a otras formaciones cercanas a la escena punk como The Stranglers, Blondie o B52’s.

En un estado en el que el rock and roll en general estaba tan mal visto, ¿cómo surgió y desarrolló la escena punk? Lo cierto es que no hay nada como prohibir para fomentar. Yurchak, profesor asistente de Antropología de la Universidad de California, cree que la política de censura en la URSS fue contraproducente. “Las medidas que  se propusieron para frenar la difusión de la música occidental ayudaron a crear las condiciones que permitieron su mayor expansión“.

Vitalii Pantus, antiguo cónsul de Ucrania en Edimburgo, comentó que “las personas querían aprender, estudiar, decir y escuchar lo que querían. Fueron principalmente los jóvenes para quienes la libertad musical era importante. Incluso en 1985, cuando fue bloqueado, si realmente quería comprarlo, podías hacerlo en el mercado negro“. “Recuerdo que cuando era más joven y vivía en la Unión Soviética, escuché copias de AC/DC y otros grupos como ése, aunque sabías que no estaban aprobados“, certifica el Dr. Andrei Rogatchevski, profesor de Estudios sobre la Unión Soviética en la Universidad de Glasgow.

Ante este panorama, ¿cómo surgió el punk en la antigua URSS? Surgió como en el Reino Unido, es decir, vino de Nueva York. Eduard Limonov fue expulsado por el KGB en 1974, terminó recalando en la ciudad de Nueva York justo en el momento en el punk se estaba gestando en la Gran Manzana. Entabló relaciones con miembros de Ramones, Blondie, Television y, sobre todo, con Richard Hell.

El ruso escribió una novela en 1979, titulada It’s Me, Eddie, que cosechó altas ventas tanto en Alemania como en Francia, convirtiendo a Limonov en el escritor punk de vanguardia y referencia del momento. Sus ideas también tuvieron calado en los jóvenes rusos de San Petersburgo y Moscú, que veían en la cultura y en la música un vehículo para denunciar el mundo absurdo en el que vivían.

Revuelta popular en Siberia
En la década de los 80s, una cultura muy grande e influyente floreció en el underground ruso y era mucho más que una copia del punk occidental. Una de sus bandas principales vino de Omsk, en Siberia, se llamó Grazhdanskaya Oborona, que se traduce como Defensa Civil (el nombre fue acortado a GrOb – que también significa tumba o tumba). No fue la primera banda punk en la URSS, pero sí una de las más influyentes.

Cronológicamente, la primera banda punk, o proto punk, nació en Estonia: Aladdin & Lord McIntosh, que vendría a ser La Banda Trapera del Río de aquellos lares. En San Petersburgo en 1977 surgieron Avtomoticheskiye Udovletvoriteli (Automated Satisfiers), que pueden considerarse como los primeros punks soviéticos.

Sin embargo, GrOb anticiparon un movimiento político-musical procedente desde Siberia junto a otras bandas ochenteras como Survival Instruction o BOMZh . Si el castigo para todo aquel que se desviase de la ortodoxia soviética podía ser un campo de trabajo siberiano, precisamente, desde esta zona iban a surgir las bandas punks más importantes desde el punto de vista social y político. Curiosamente, en Siberia no había ninguno de los rock clubs permitidos por el régimen de Moscú, que estaban en San Petersburgo y Yekaterinburgo, y se desarrolló un punk diferente tanto en lo estético como en lo musical, más cercano al hard rock con influencias del  folk local.

GrOb fue dirigido por carismático vocalista Yegor Letov. Una vez fue encarcelado en un hospital psiquiátrico en Omsk durante tres meses debido a su rebeldía y fue objeto de diversas purgas a “parásitos sociales“. Su motivación para crear música fue la misma que la de muchos jóvenes de Occidente. “Había leído mucho, visto películas, escuchado música, estudiado filosofía y varias prácticas espirituales. Pero la creatividad comienza cuando a tu alrededor no se puede encontrar lo que quieres ver o escuchar. Quería escuchar una cierta música y letras. Pero como no existían en realidad, me vi obligado a crearlas“.

En noviembre de 1985, el KGB inició una investigación sobre una supuesta trama de miembros de GrOb para atentar contra una refinería local de petróleo. Las acusaciones eran ridículas, pero las consecuencias fueron más que graves: Konstantin Ryabinov, otro miembro del grupo, fue enviado a Kazajstán para servir en el Ejército Rojo. Letov, que amenazó con suicidarse como protesta, fue enviado a un hospital psiquiátrico, donde era una práctica común inyectar a los pacientes dosis masivas y debilitantes de potentes tranquilizantes, sedantes y otras drogas.

Soviet punks in the 80s / Punks soviéticos de los 80s. Credit: www.soviethooligans.ru
Soviet punks in the 80s / Punks soviéticos de los 80s. Credit: http://www.soviethooligans.ru

Estética made in URSS
La juventud soviética intentó imitar el estilo de los punks occidentales. La escasez de recursos en todos los aspectos de la vida del ciudadano de la URSS llevó a la gente a encontrar maneras inusuales de parecerse a los punks de Occidente. Por ejemplo, reemplazaron a las pesadas ​​Doc Martens por botas militares que podían comprarse en cualquier tienda de suministros militar, especialmente en la cadena Voentorg, cuyos puntos de venta se podían encontrar en toda la Unión Soviética. Lo mismo ocurre con las chaquetas punk, que la juventud soviética creó a partir de la chaqueta negra de la marina, que podía encontrarse en la misma cadena de suministro militar de Voentorg.

La propaganda soviética oficial rechazó inmediatamente el movimiento punk: artículos muy críticos sobre las bandas punk rock occidentales fueron publicados en la prensa oficial; punks fueron acusados ​​de agresión, destrucción y odio. Para la propaganda soviética, un tema importante fue que los punks occidentales usaban la esvástica y la ropa nazi como parte de su estética. La censura, sin embargo, no tenía ni idea de que el uso parafernalia nazi era una parte de la actitud provocadora del punk y fue incapaz de averiguar todos los detalles de esta subcultura urbana. Una incomprensión del movimiento que llevó al aparato del estado a desencadenar una fuerte vigilancia dentro de la escena punk.

La presión de la censura y autoridades sobre el punk y los miembros de su escena comenzaron a relajarse en 1987, cuando Gorbachev derogó las leyes de la censura musical. Sin embargo, hasta entonces, buena parte de los punks soviéticos habían tenido que sufrir los desmanes policiales y otros abusos similares a los vividos por los miembros de GrOb.


Autor: Charlie Condenado


 

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