Australia no es solo canguros y surf: tiene una pulsión única para el rock’n’roll con su toque punk. Desde The Saints en Brisbane a Radio Birdman en Sídney, hasta bandas recientes de éxito internacional, como Amyl and The Sniffers o The Chats, la escena australiana de rock’n’roll ha demostrado ser furiosa, agitada y siempre con actitud. Y no es una moda ni un fenómeno importado: es una forma de canalizar la tensión de un país vasto, con ciudades densas pero muy dispersas, y una identidad cultural contradictoria. Split System, formados en 2021 en Melbourne, no imitan esa tradición: la habitan. Riffs demoledores, melodías afiladas, letras escuetas y una energía que no busca complacer. Su música no es vintage, es urgente.
Origen en el encierro
Nacieron como nacen muchas buenas cosas: por necesidad. En pleno encierro pandémico, cinco músicos del circuito punk underground australiano decidieron hacer algo que sonara como ellos. El vocalista Jackson Reid Briggs ya había demostrado su potencia en Jackson Reid Briggs & The Heaters, una banda que conectaba con el linaje más melódico y directo del punk aussie. A él se sumaron Arron Mawson de Stiff Richards, Ryan Webb de Speed Week, Deon Slaviero y Mitch McGregor, estos dos últimos provenientes de No Zu. La mezcla no era caprichosa. Todos habían mamado de la misma raíz: punk crudo, rock’n’roll cortante, espíritu garage y cero interés en la complacencia.
El resultado fue Split System, una banda que, desde su primera sesión compartida —la única antes de un nuevo confinamiento en Melbourne en 2021—, comenzó a intercambiar riffs, letras y maquetas por correo electrónico. Pero no fue un proyecto de cuarentena al uso: el primer EP y luego el LP debut ‘Vol. 1‘ no suenan a experimento, sino a manifiesto. Grabado y producido con rapidez pero sin descuido, ese primer disco de 2022 es un disparo de once temas que no bajan la guardia. Desde «Hit Me» hasta «Feelings«, pasando por «Demolition» o «Climbing«, el álbum suena a calle, a garaje, a asfalto caliente. Hay algo en su sonido que remite al proto-punk de The Stooges y MC5, de The Saints o Radio Birdman, pero también ecos de Adolescents o de bandas más “recientes”, como The Marked Men. El filo punk convive con una pulsión claramente rockandrollera: riffs contagiosos, bases que empujan, una energía que exige cuerpo, no solo cabeza.
Más que revival
Split System no hacen punk para nostálgicos. Lo suyo es presente absoluto. En ‘Vol. 1‘, los temas son breves, intensos, directos. Hay algo en sus canciones que suena a urgencia, a rabia contenida, a celebración del descontrol. Pero también hay un gusto melódico, una cadencia contagiosa, una tensión con groove que los aleja de la caricatura punk y los acerca más a esa tradición australiana que siempre supo hacer ruido con swing.
En 2024 publican ‘Vol. II‘ y, lejos de repetir fórmula, consolidan lo que ya era una evidencia: esta banda no baja el ritmo. Producido en Rolling Stock Studios y editado en vinilo por Goner Records, Drunken Sailor y Legless, el segundo LP es igual de punzante, pero con una producción más robusta. «The Wheel», «Alone Again» o «End of the Night» son canciones que demuestran que Split System sabe escribir hits de garage punk sin caer en la fórmula.
Una escena oculta
Lo interesante de Split System no es solo su música. Es su contexto. Melbourne, al igual que otras ciudades australianas, vive una contradicción constante entre su imagen exportada —moderna, amable, habitable— y una escena musical que crece en los márgenes: desde espacios autogestionados, sellos independientes y circuitos alternativos. Split System no son un fenómeno aislado: son parte de una red de bandas, sellos y espacios que desde hace años sostienen una escena que no necesita validación externa.
Además, cada uno de sus integrantes trae consigo un bagaje que enriquece al grupo. Briggs aporta la urgencia melódica y el fraseo casi narrativo. Mawson, desde Stiff Richards, trae la furia más directa. Webb aporta la densidad rítmica que aprendió en Speed Week. McGregor, desde la disonancia funk y tribal de No Zu, introduce una batería que no solo marca, sino empuja. Slaviero refuerza la base con un bajo firme, sin ornamentos pero siempre presente. Juntos no suenan a collage, suenan a bloque.
Presente y futuro
2025 les encuentra en plena actividad: han girado por Europa, con varias fechas en la península ibérica durante mayo; han lanzado ediciones en distintos formatos (cassettes, vinilos de 7”, tiradas limitadas); y han publicado nuevos singles como On the Edge / On the Loose o el split Chemicals / À l’étroit, compartido con la banda francesa Les Lullies. Pero, más allá de la producción constante, lo que Split System demuestra es una coherencia rara: no hay exceso de gestos, no hay discurso impostado, no hay postureo. Hay canciones. Y en esas canciones hay tradición: una forma muy australiana de tocar rock and roll, de convertir el riff con sabor a garaje y la melodía en consigna. Una banda que suena viva, sin manuales.
Discografía de Split System
LPs
- Vol. 1 (2022)
- Vol. II (2024)
EPs, Singles y lanzamientos digitales
- Demolition (single digital, 2022)
- Split System (EP, 2022)
- Run (single digital, 2022)
- Hit Me (7″, 2022)
- Vol. 1 Bonus Tracks (7″, 2023)
- End of the Night (single digital, 2023)
- Force Field (single digital, 2024)
- On the Edge / On the Loose (7″, 2025)
- Chemicals / À l’étroit (split 7″ con Les Lullies, 2025)
Autor: Nico Grime
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Un comentario en “Split System: Los hijos bastardos de The Saints”
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