
Tradicionalmente, el domingo suele ser un día en el que me da pereza acudir a un concierto, especialmente si tengo que desplazarme a Madrid, al centro, y con el termómetro de julio disparado. El domingo uno afronta el evento con cierta frialdad, a pesar de los treintaytantos grados en la calle, sin la pasión y excitación de otros días de la semana. Sin embargo, la ocasión de ver Home Front y empezar las vacaciones —y unas birras, claro— eran estimulantes más que suficientes para coger el bus con destino al Foro.
El de la banda de Toronto era el otro concierto que más esperaba esta temporada, junto al de High Vis que, curiosamente, también fue en domingo. Tenía la espina —y el arrepentimiento acumulado tras el progresivo enganche a ‘Games of Power‘— de no haber podido ir a su anterior visita en la misma sala, en agosto de 2023. Tenía ganas de resarcirme. Afortunadamente, no han sacado material nuevo desde entonces: el concierto de la Wurli fue, en esencia, la confirmación de que ‘Games of Power‘ funciona —y muy bien— en directo.
La noche arrancó con Fiasco, una jovencísima banda que se encargó de abrir la velada sin pena ni gloria, con un sonido en ocasiones denso y disperso, con el que no terminé de conectar. La Wurli presentó sobre tres cuartos de entrada: ni sold out ni ambiente desangelado. Algo frío, sí, por los valles por donde transita la propuesta sonora de Home Front, por ser domingo, por tener que enfrentar en unas horas la cruda vuelta a la realidad laboral, por… who knows?!
Home Front salieron directos al grano, sin florituras ni presentaciones extensas. El arranque fue muy fiel al LP: «Real Eyes», «End Transmission» y «Faded State» fueron de las primeras en sonar, dejando claro que su synth oscuro, de inspiración mancuniana y algo marcial ha encontrado un ajuste perfecto para el directo. Las bases electrónicas ganan cuerpo, pero nada se transforma en irreconocible: es el disco, pero en realidad aumentada.
En medio del set se atrevieron con un tema nuevo, acogido con la frialdad propia de la novedad —y de su sonoridad—, pero no rompió la fluidez . Tras el estreno, el concierto fue a más. «New Face of Death», «Born Killer» y «Overtime» pusieron al público en tensión, para desembocar en una triada final arrolladora: su gran hit «Nation» entre guiños a Cock Sparrer y Blitz. Tres himnos, tres formas de apropiarse de la tradición con un giro electrónico, ochentero y sombrío que suena contemporáneo.
El sonido fue aceptable. La ejecución, impecable. En especial se lucieron el teclista, muy activo y creando clímax, y Graeme MacKinnon al micrófono, dueño de la escena, proyectando la sensación de que el escenario se le quedaba pequeño. En ocasiones, sugería que estaba contenido o, mejor dicho, enjaulado. En general, salí con la impresión de haber visto a una banda que sabe perfectamente lo que hace y lo interpreta de forma soberbia. Su propuesta —ese synth-wave oscuro de alta adicción— se adapta al directo de forma natural: todos los temas fluyen, se conectan y elevan su intensidad en vivo. Fue una noche para afianzar todo lo bueno que, hasta el momento, han mostrado en su corta carrera compuesta por un disco y un EP.
Autor: Charlie Condenado
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Un comentario en “Crónica Home Front @ Wurlitzer Ballroom | Madrid | 06/07/2025”
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