Paninaro Style: Los ‘casuals’ italianos de estilo americano

Paninaro: Weekend Offender T-Shirt
Paninaro: Weekend Offender T-Shirt

Una de las novedades de la temporada veraniega que presentó Weekend Offender fue una nueva edición de su t-shirt Paninaro, cuyo primer modelo está completamente vendido. La marca británica vuelve a rendir tributo a un movimiento juvenil que surgió en la ciudad de Milán en la década de los años 80. Una subcultura ajena al mundo de las gradas, obsesionada con la cultura americana, por el culto a la estética y al cuerpo, que se denominó paninaro. Sin embargo, algunas de las marcas habituales de los paninari llegaron a la escena del casualismo británico.

Pienso que es bastante subversivo que chavales que no tienen demasiado dinero -como es el caso de la mayoría de los chavales que nos siguen- se  vistan con un traje y se vean el doble de bien que alguien que tiene el triple de dinero“. Esta frase de Ian Page, de Secret Affair, define la tendencia hacia la elegancia de algunas de las subculturas británicas del siglo XX. Sin embargo, aquellos que alumbraron el movimiento paninaro en Italia poco tenían que ver con la clase obrera ya que las marcas de ropa que vestían eran caras para el bolsillo de la working class.

Los paninari eran un jóvenes formados en escuelas privadas de Milán, de familias pudientes, vacaciones en Los Alpes y que comenzaron a reunirse en Il Panino, el primer establecimiento de sandwich de Milán que abrió sus puertas en 1982 y, posteriormente, en el restaurante de fast food Burghy de la plaza de San Babila. Adolescentes despreocupados de la política, obsesionados con las ropas de marca, víctimas de un consumismo voraz, impactados por toda esa cultura estadounidense con la que bombardeaban los canales de Silvio Berlusconi, y adoradores del synth pop británico de la época.

Grupo de paninari
Grupo de paninari

Bored Teenagers
El movimiento paninaro destacó por desencadenarse por adolescentes que estaban entorno a los 16 años de edad. Enrico Pirondi, hijo del fundador de la icónica Best Company, explicó en un reportaje en Vice que “sin duda, eran predominantemente jóvenes. Los chicos mayores no se parecían mucho a los paninari, ellos tan sólo vestían ropa“. Cuando comenzó el fenómemo paninaro, Enrico tenía 13 años y reconoce que los primeros años estaba fuera de onda.

En aquella época todo era colorista y feliz. La política ni se nos pasaba por la cabeza. Sólo estaba el sueño de América y de un estilo de vida que pasaba por ir a hacer surf a California o visitar Nueva York

Sin embargo, ayuda a explicar los gustos de esta subcultura gracias a los cuales la marca de su padre se convirtió en la principal. ¿Las razones del éxito? “Era todo lo realmente colorido, lleno de bordados e inspirado por las escuelas de la Ivy League estadounidense pero con más de un toque italiano. Era la marca ideal para los paninari y terminó por convertirse en la marca definidora de la subcultura“, explica.

Una juventud colorista que miraba más hacia Estados Unidos que sus predecesores. Un grupo juvenil que no estaba politizado, ni hacia la derecha ni hacia la izquierda, era algo que no importaba, a pesar de las reuniones de ultraderechistas que habitualmente se hacían en el Burghy de San Babila.

En aquella época todo era colorista y feliz. La política ni se nos pasaba por la cabeza. Solo estaba el sueño de América y de un estilo de vida que pasaba por ir a hacer surf a California o visitar Nueva York“, explica Remo Ruffini, antiguo parinari y dueño de Moncler.

Una cultura con slang
Como en el nacimiento de cualquier cultura que haya existido en la historia de la humanidad es necesario un lenguaje propio que permita articular los pensamientos a través de conceptos. Los paninari también desarrollaron su propio slang o jerga. De hecho hasta llegó a funcionar un diccionario impreso con las principales expresiones usadas por ellos así como con todo un ideario de marcas preferidas y comportamientos requeridos. Su admiración por Estados Unidos también tuvo su repercusión en su lenguaje, llegando a usar un italish, que no es otra cosa que la fusión en una frase de palabras en italiano e inglés.

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El sonido de la joven Italia
A buen seguro que tanto Ronald Reagan como Margaret Tatcher hubieran firmado contar en sus países con un movimiento juvenil tan dócil, especialmente en el caso de La Dama de Hierro y el Reino Unido. Una juventud despreocupada por lo políco-social, con propósitos claros: consumir para existir. Esta juventud transalpina también necesitaba una banda sonora moderna, actual, desenfada y despreocupada. No podía ser la tradicional música italiana, ellos miraban hacia Estados Unidos. No podían ser los viejos himnos de los 60s y 70s, poco modernos. Ni tampoco el punk, demasiado politizado.

Los paninari encontraron su sonido el el synth pop que empezaba a cosechar éxitos por toda Europa. Sin embargo, desarrollaron gran gusto por las bandas británicas: Duran Duran, Culture Club, New Order, Spandau Ballet, Alphaville o Pet Shop Boys eran los grupos estandarte en las noches de pasión de la juventud paninara. Algunos de los hits más celebrados fueron “Don’t Leave Me This Way” de Communards, “The Edge of Heaven” de Wham! o “Word Up” de Cameo (posteriormente versionada con éxito en los 90s  por parte de los escoceses Gun).

Sin embargo, dentro de esta relación entre el synth pop y los paninari destaca una canción y un grupo: “Paninaro” de Pet Shop Boys. El momento cumbre de una cultura juvenil es cuando se crea su propio himno y Pet Shop Boys lo hicieron con esta canción de 1986, donde se destacan algunos elementos de la cultura paninaro como su devoción por las marcas de ropa.

Consumo luego existo
Eran los años 80, todo ese look americano era algo muy importante, se cogió un poco de este look americano y se le dio un giro de tuerca a la italiana“, señala Pirondi. Los paninari tenían devoción por las prendas “brillantes, sí. Ropa muy colorida y todo tenía que llevar el nombre de la marca“. Algunos de los aspectos clave de la estética de los paninari durante esta década de los años 80.

El movimiento paninaro adoptó marcas transalpinas o bien, algunas internacionales pero que se fabricaban en el área de Mantova, en la región de Lombardía al igual que Milán. Esta ciudad no sólo fue el lugar de nacimiento, también el auténtico epicentro de la tendencia que fue exportada con gran éxito por el resto del país. No es de extrañar. Una ciudad muy orientada hacia la moda y la ropa con unos ciudadanos acomodados y con gran capacidad adquisitiva.

El paninari era gente de clase media o media-alta porque la ropa que compraban a menudo era muy cara. Así que todos ellos eran bastante ricos, eso o se estaban gastando el dinero de sus padres

Además de la citada Best Company o de Paul & Shark, una de las marcas clave fue Moncler y sus plumíferos. Indispensables en el guardarropa de cualquier paninari. Según Ruffini, en la década de los años 80 se vendieron 40.000 plumas Moncler en todo el mundo, 30.00 de ellos en la ciudad de Milán.

Sin embargo, no fue la única marca de plumas que triunfó dentro de la cultura paninaro, también fueron comunes Millet y Ciesse Piumini. Posteriormente, fueron muy apreciadas las creaciones de Massimo Osti para Stone Island y CP Company, dos nombres que sonarán familiares a los aficionados al mundo de las gradas y del casualismo.

Como toda subcultura que se precie, los paninari también tenían casi un uniforme que los distinguían en la calle, que les hacían diferentes, auténticos. En cuanto a los vaqueros, los paninari como muchas otras tribus urbanas se decantaron por los Levi’s, especialmente el modelo 501, pero también añadieron algunas marcas locales como Armani, Fiorucci y Pop 84 (sí, los mismos que patrocinaban a cierto campeón de Europa de baloncesto procedente de la ciudad de Split).

Para amarrar los jeans de un paninari nada mejor que cinturones grandes al estilo americano, especialmente de la marca El Charro; para protegerse del sol las preferencias se decantaban por Ray-Ban, sobre todo su modelo aviador; botas Timberland para el invierno y zapatillas Superga para el buen tiempo; y, por último, calcetines Burlington. Con posterioridad, la cultura paninaro también fue adoptando dos marcas de zapatillas que también sonarán al gran público: Nike y New Balance.

Paninaro & Casuals
El estilo de los paninari no dio el saltó a las gradas italianas. El sur de Europa llevó una evolución muy diferente al Reino Unido, norte y centro de Europa. En Italia, España, Francia o Grecia durante los 80s y 90s se seguía el estilo ultra, estéticamente marcado por las culturas skinheads y mod. En las gradas británicas ya se había adoptado un estilo casual desde finales de los años 70 y, sobre todo, durante las década de los 80. Una estética más elitista para pasar desapercibido, donde predominaban las marcas deportivas italianas (Fila, Ellesse o Sergio Tacchini) y francesas (Lacoste o Le Coq Sportif) junto a otras autóctonas (Lyle & Scott, Pringle o Paul Smith) .

A finales de la década de los años 80 y comienzos de los 90, la cultura paninaro moría de éxito en Italia pero, sin embargo, algunas de sus marcas iban a dar el salto a las gradas británicas, donde el fenómeno casual vivía una crisis existencial a la par que también experimentaba una evolución estética desde un look deportivo hacia uno más sofisticado, caro, donde empezaron a tener cabida las marcas y diseñadores italianos. Incluso hasta una de las firms del Kilmarnock FC escocés adoptó el nombre de Paninaro.


Autor: Charlie Condenado


 

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