Cuando el “rock agresivo” de Ramones llegó a España

La década de los años 80 acaba de comenzar. La música de los Ramones llegaba oficialmente a España, editada a través de Hispavox. El cuarteto neoyorquino gozaban de reconocimiento internacional y en septiembre de 1980 iban a desembarcar en el estado español para ofrecer tres conciertos. La primera de estas actuaciones iba a ser dentro de La Festa del Treball, que organizaba el PSUC, pero la gira se amplió a dos actuaciones más a finales de septiembre en Madrid y San Sebastián. 

La visita de Ramones iba a causar impacto en los medios generalistas de comunicación españoles. En este artículo en Condenado Fanzine vamos a repasar algunas de sus apariciones tanto en prensa como en TVE, en los programas Musical Express, que recogió su primera actuación en Barcelona, y Aplauso, en el que actuaron en riguroso playback. Incluso prestigiosos columnistas, como Francisco Umbral, les dedicó una columna en El País

Dexedrina de cincuenta miligramos 

La edición impresa de 6 de septiembre de 1980 del diario El País anunciaba “actuación de Ramones en Barcelona”. Una noticia en cuyo primer párrafo explicaban que el concierto se iba a desarrollar “durante la actual celebración de la fiesta anual de los comunistas catalanes (PSUC) se llevará a cabo una serie de actuaciones musicales de importancia, entre las que destacan el concierto del grupo de rock de Nueva York Los Ramones, sin duda uno de los grupos punteros en la actualidad“.

El 19 de septiembre de 1980 se iba a celebrar el primer concierto de Ramones en España dentro de la Festa del Treball. “Casi sin proponérselo, o sin tener mucha conciencia de ello, los comunistas catalanes han montado este año uno de los mayores festivales de rock de Europa, posiblemente el mayor. Para ello, todo lo que tuvieron que hacer fue, en primer lugar, poner las entradas a precios asequibles. El abono para los tres días de la fiesta era de cuatrocientas pesetas. Es evidente que con estos precios cualquiera podía acudir, como en efecto sucedió. Claro que Treball se tomó las cosas en serio y no en plan de baratillo, como sus congéneres del PCE, llegando la inversión realizada a más de veinticinco millones de pesetas“, escribía José Manuel Costa para El País el 21 de septiembre de 1980.

La crónica publicada varios días después en La Vanguardia hablaba de cifras de impresión. “Doscientas mil personas dicen los organizadores que se juntaron en el recinto, rebasando todas las previsiones, ocasionando tapones e incomodidades, aunque sin ningún incidente colectivo realmente grave, sin carreras, ni sustos ni balas de goma como desgraciadamente es costumbre en los conciertos rockeros normales“.

El espectáculo era particularmente interesante, con la presentación del conjunto americano The Ramones, nuevo en esta plaza, que ha representado mucho en la línea evolutiva de la new wave y que ahora se mueven bajo el influjo del mánager PhiI Spector, famoso fabricante de éxitos pop, no precisamente new waves. Fue muy celebrada por toda la asamblea la actuación de los The Ramones y también triunfaron en toda la línea Mike Oldfield y su sexteto y los españoles Diego Cortés con ‘Samara’. y los conjuntos Los Rápidos y Los Rebeldes.

En esas estábamos cuando al cabo de un rato demasiado largo se lanzaron a escena Los Ramones. Y aquellos personajes, con su águila americana detrás, comenzaron gritando Hey, ho, let’s go, y arrasaron. Pocas veces puede verse un grupo tan salvaje, dexedrina de cincuenta miligramos haciendo rock and roll a toda velocidad. Johnny Ramone, Joey Ramone, Dee Dee Ramone y Marky Ramone o, por mejor decir, un guitarrista con las piernas abiertas y cara aviesa, un bajo azogado, un batería que no paraba y un cantante de casi dos metros de alto que, cada vez que cerraba la boca, adoptaba la pose de un boxeador en defensa. Muy fuertes, tanto que durante su actuación tuvo lugar la debacle del servicio de orden (servicito, más bien), enfrentado desigualmente con una manada en estampida que quería acercarse a los bárbaros del escenario“, así narraba El País el paso del cuarteto neoyorquino por la Ciudad Condal. 

Como estar conectado a un poste de alta tensión

Un par de días antes de su concierto en Montjuic, El País anunciaba que tanto Mike Oldfield como Ramones iban a actuar también en Madrid y San Sebastián, aunque en conciertos distintos y no como en Barcelona. José Manuel Costa introducía a la banda al público de El País de esta manera:

Los Ramones, para quienes no les conozcan demasiado, son uno de los grupos más enloquecidos que hayan surgido en la pasada década. Tipos de pantalones vaqueros rotos a la altura de las rodillas (para mejor juego de piernas), chaquetas de cuero negras y nombres genéricos, como Joey Ramone, Dee Dee Ramone, Johnny Ramone y Marky Ramone; esta gente son la mejor muestra de cómo la espontaneidad puede convertirse en profesión.

Hasta su último disco, grabado bajo la tutela del productor Phil Spector, los álbumes de Ramones eran una sucesión constante de ritmos rapidísimos, de gritos guerreros (Oabba, gabba hey, o Hey ho, lets go) y de letras especialmente diseñadas para jóvenes habitantes de casas paternas con problemas. Mientras los Sex Pistols hacían la guerra en Inglaterra, Los Ramones eran los mejores representantes del punk americano, por mucho que allí se llamase nueva ola. Pero eran igual de salvajes, y todavía lo son.

Las siguientes citas con Ramones iban a ser el 26 de septiembre en la plaza de toros de Vista Alegre en Madrid y al  día siguiente, en el Velódromo de Anoeta de San Sebastián. La edición de la tarde del domingo 27 de septiembre de Diario 16 llevó a Ramones, junto a Rapahel que también actuaba en Madrid ese día, a la fotografía principal de su portada junto al titular “Música para dos generaciones“. 

Los Ramones volvían locos a su personal en un grito unánime de casi quince mil jóvenes gargantas que pedían una canción más“, describía la primera página del diario madrileño. “A tanto llegó la pasión que los más atrevidos y enloquecidos arrollaron a los fornidos “gorilas” del servicio de seguridad y, de no ser por la intervención de la Policía Nacional, algo grave hubiera podido ocurrir“, proseguía el relato. 

Los fotógrafos de este diario y de Cambio 16 sufrieron en su propia carne la alta tensión alcanzada en el ruedo. Algo que Ramones saben provocar con su peculiar forma de hacer música… Los macarras marchosos de Ramones fueron a lo largo de su show rebeldes, inconformistas y contestatarios, en perfecta sintonía con sus fans, …”, concluía Diario 16 en su crónica de portada sobre el concierto de Ramones en Madrid.

Los dos grandes periódicos de la capital iban a llevar el concierto de Ramones en las páginas correspondientes a la edición del domingo 28 de septiembre de 1980. “La interrupción de la catarsis“, era el titular de la crónica de ABC mientras que el de El País era mucho más tibio: “Trece mil personas aclamaron el “rock” agresivo de Los Ramones“.

Buenas noches- We are the RamonesOne- two- three- four- Hey- Ho- Let s go. Quince mil personas (esta vez tas entradas costaban sólo 350 pesetas) botaron automáticamente de sus sitios. Fue como si alguien les hubiese colocado un resorte debajo de los pies para hacerlo funcionar justo en el momento en que Joey Ramone entonase su grito de guerra. Como estar conectado a un poste de alta tensión que no alcanzase a dejarte tieso“, empezaba la crónica de Tomás Cuesta para ABC

Aquella primera descarga arrambló con todo: la bronca de la entrada (medio centenar de policías tratando de ordenar por filas una marea humana que iba a romper sobre la única puerta de acceso a la plaza de toros de Vista Alegre) las tensiones consiguientes, la actuación de Nacha Pop a la que muchos ni siquiera vieron, perdidos como estaban en el fragor de la batalla de la puerta; la aparición de la Fuerza Pública en el interior del recinto…”, proseguía el plumilla. 

El redactor de ABC describe la técnica musical de los miembros de Ramones de forma satírica. “Joey Ramone, dos metros de cantante proyectados con una mueca convulsa sobre el micro; Dee Dee Ramone, un bajista que trata su instrumento con el mismo cariño que un empleado de Huarte & Cía a su martillo neumático;  Johnny Ramone, rascando sus sempiternos cinco o seis acordes en una guitarra colgada a ras de suelo; y Marky Ramone, sustituto del patibulario y “stressado”, Tommy, aporreando la batería con tal odio que se diría que ella es la responsable de que, de cuando en cuando, falle un compás o entre a destiempo“. 

Los Ramones actuaron el -pasado viernes en la plaza de toros de Vista Alegre, de Madrid. El rock más agresivo del mundo, en un ambiente donde la agresividad se lleva como estandarte. Gay and Co., habituales organizadores de conciertos internacionales, habían renunciado a esta presentación simplemente porque tenían miedo. Su casa discográfica (Hispavox) decidió, medio temblando, asumir tan problemática carga al precio de 350 pesetas. ¿Quién podía prever cómo acabaría aquello? Los habitantes cercanos a la plaza de Carabanchel no sabían explicarse tan extraño deambuleo joven. «Es que canta Ramoncín, el artista ese», comentaban
José Manuel Costa – El País

Tras lamentar el poco caso que recibieron Nacha Pop, el redactor pasó a hablar del concierto de Ramones. “Los Ramones son un grupo influyente que además sabe hacer bien, lo que se propone. Y así mientras desde la mesa de mezclas consiguen un sonido sucio y pop lentísimo, los Ramones saltan y se mueven como azogados, menos Joey, dos metros de cantante boxeando con el aire. Y por el aire se elevaba también alguna persona que subía un par de metros y rebotaba, aparentemente, en las cabezas de la masa. O las avalanchas que chocaban contra la primera fila y la policía que detiene a alguien, y Alaska y Ana (Curra), de Pegamoides, que son arrojadas al suelo y arrastradas por el servicio de orden”

“Al final, y tras dos repeticiones ramoneras, el jefe de producto internacional de Hispavox discutía con un miembro del equipo de los Ramones sobre el asunto de la seguridad. « Pues, a pesar de todo, ha sido un gran concierto de rock», decía el señor (Luis) Calvo. «Sí», le contestaba el inglés, «porque tienen ustedes mucha suerte»”, finalizaba el relato de El País. 

Esquizofrenia Rock & Francisco Umbral

En su edición del 28 de septiembre de 1980 de El País también se incluían dos piezas más referidas a Ramones. La primera de ellas era una información en la que se recogían las declaraciones que los miembros del grupo habían realizado en una rueda de prensa previa al concierto en Madrid. 

“Los Ramones van camino de convertirse en mito. Pero son chicos normales, buenos jóvenes americanos de un suburbio de Nueva York, que ahora viven en Manhattan. «No somos violentos, sólo algo esquizofrénicos», declararon antes del concierto”, empezaba la información de El País

“Joey estaba agotado, más bien verde, viva imagen de las películas de terror que le gusta ver, y Marky no habla absolutamente nada y de hecho apenas se le ve. «Los Clash son el segundo mejor grupo del mundo y nosotros tenemos que ser los primeros. Nos lo dice la gente y los periodistas, así que ¿por qué no vamos a creémoslo». Sólo que luego resultan unas malvas de conversación tranquila que desconfían de la juventud estadounidénse. «Están atontados», aunque, por supuesto, tienen éxito en todas partes y ante cualquier audiencia.”, sentenciaba el medio de PRISA

El tercer texto que hacía referencia a Ramones en El País venía firmado por Francisco Umbral. El escritor y periodista había quedado encantando con el concierto del cuarteto en Vista Alegre. 

Aquí en la noche estoy, aquí en la plaza, sentado en Vista Alegre, y los Ramones suenan, cantan, cunden, no sé por qué he venido, la música en el cuerpo, mira Pilar; mira, Luis; mira, Umbral, el grito de esos chicos, 15.000 gentes en redonda galerna de música y de humo, aquí en la noche estoy ¿recuerdas aquel rock and roll de la radio?, claro que lo recuerdo, he aquí el rock and roll de la radio, «lo mejor que ha surgido después de los Rolling’s, la gente ha largado mucho, pero nadie se aclara, mira un sonido nuevo, un personal con marcha, los grandes conjunteros de ahora mismo en América…
Francisco Umbral – El País

“… Afuera acechan precios, duerme el paro, tres discos en España, los Ramones, y otros tres por salir, al fin un rock fresco, nietos del camionero, nietos de puta de Elvis, qué chicanía secreta atraviesa su nombre en español, toma ya mi mirinda, está caliente, flipa tu libertad, que otra no hay“, terminaba Umbral  su texto de opinión en El País

Los Ramones en TVE 

La repercusión de la primera visita de Ramones al estado español no sólo se dejó notar en los medios de comunicación impresos, también en Televisión Española. En primer lugar, el programa Musical Express se hizo eco de su primer concierto en Barcelona, emitiendo un reportaje.

La segunda aparición ramoniana en TVE fue en el programa Aplauso, antes de continuar su gira europea por Portugal. De su paso por el programa, además del vídeo que podéis ver más abajo, también hubo reseña en el diario ABC


Autor: Charlie Condenado


Bonus: Ramones en Musical Express al año siguiente, en 1981:

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