Beating The Fascists: De Jubilee Gardens a la Batalla de Waterloo

En Condenado Fanzine ya os hemos hablado en varias ocasiones sobre cómo en el Reino Unido se movilizaron para hacer frente al auge del fascismo y a las agresiones racistas que los migrantes sufrieron desde que pisaron la metrópolis. Durante el año pasado publicamos artículos como Del Paki-Bashing a los Asian Youth Movements y también sobre Rock Against The Racism y Anti-Nazi League. Dos medidas diferentes para un mismo fin. La autoprotección en las calles y también la movilización social para frenar el auge del National Front durante los 70s, además de sus simpatías entre algunas de las estrellas del pop británico como Eric Clapton e, incluso, los coqueteos de David Bowie.

En las elecciones generales de 1979, el National Front disputó el mayor número de escaños de cualquier partido insurgente desde el Partido Laborista en 1918. En la elección, sin embargo, “fracasó estrepitosamente”, asegurando sólo el 1,3% del voto total frente al 3,1% de las elecciones generales de octubre de 1974. Este declive puede deberse al aumento de las campañas antifascistas de los años anteriores como las realizadas por colectivos como Rock Aginst The Racism y Anti-Nazi League que habían surgido para “alertar al público sobre la creciente amenaza electoral del NF, su exitosa exposición del pasado neonazi de sus líderes y la movilización de un gran número de personas para evitar las marchas de los fascistas llevaron al declive del NF“, explican en el libro Beating The Fascists

Otro de los factores a tener en cuenta fue “la elección del gobierno conservador en 1979 fue otro golpe mortal. Sus políticas sobre inmigración y ley y orden fueron lo suficientemente extremas para satisfacer a los nacionalistas de derecha que previamente habían apoyado al NF. Desde entonces, ha habido cambios significativos en la extrema derecha. Los viejos nazis “constitucionales” como John Tyndall se han ido, y el NF ahora está dominado por un nuevo grupo. Creen que ‘controlar las calles’ (es decir, aplastar a toda la oposición potencial) es vital para recuperar la credibilidad política“.

Para su orientación política e intelectual, confían en un grupo terrorista fascista italiano llamado Terza Posizione. Reconocen que, como “guerreros de raza”, el miembro NF promedio deja mucho que desear, de ahí la formación del Instant Response Group . En los nueve meses transcurridos desde su creación, el IRG ha estado construyendo la moral y la experiencia de sus miembros atacando una serie de objetivos “suaves”: discotecas de estudiantes. venta de periódicos y ataques salvajes contra asiáticos, culminando en el asalto bien organizado del 10 de junio al concierto del GLC“, manifestaban desde el colectivo Red Action, que abogaban por ser más pragmáticos y rebajar el nivel al del enfrentamiento callejero para enfrentarse a la nueva estrategia emprendida desde la ultraderecha británica. 

En este artículo de Condenado Fanzine lo que vamos a hacer es contar como esta lucha antifascista se desarrolló no sólo a nivel comunitario y callejero, también en los conciertos. A raíz del podcast sobre The Redskins y de los problemas que tuvieron durante su concierto de 1984 en el Jubilee Gardens, conocimos la existencia del libro Beating The Fascists: The Untold Story of Anti-Fascist Action de Sean Birchall, que nos ha servido de guía para repasar algunas de las algaradas más sonadas durante la década de los años 80 en la capital inglesa para acabar en la famosa batalla de Waterloo de 1992. 

Artículo 'Beating The Fascists: De Jubilee Gardens a la batalla de Waterloo'
Artículo ‘Beating The Fascists: De Jubilee Gardens a la batalla de Waterloo’

El ataque al concierto de The Redskins

En nuestro podcast especial sobre la carrera de The Redskins os contamos por encima que los fascistas británicos habían reventado su concierto en Londres de 10 de junio de 1984 organizado por el GLC dentro de la campaña Jobs For A Change. En el cartel de actuaciones en Jubilee Gardens también figuraban Billy Bragg o The Smiths, entre otros. Sin embargo, estas agresiones fueron importantes para fortalecer la nueva estrategia de guerra en las calles que había emprendido la nueva dirección del NF. En un momento en el que todavía no había aparecido Blood & Honour, sin embargo, los que iban a ser sus líderes se juntaron en el verano de 1984 para organizar uno de los ataques skinhead más sonados de la década con la intención no sólo de reventar la actuación de los Redskins, también para medir fuerzas con Red Action, que ejercía de servicio de seguridad del evento.

Diversos grupos de boneheads habían hablado de aplastar un concierto de los Redskins desde hace tiempo y, después de algunas reuniones, tres firms acordaron ejecutar el plan. Boneheads del South East London British Movement liderados por Mick McAndrews y la banda The Ovaltinees; South London Skinheads y Chelsea HeadHunters, encabezados por Chubby Chris Henderson, vocalista de la banda Combat 84; y, por último, los skinheads de la tienda Last Resort con Nicky Crane e Ian Stuart, quien finalmente no acudió “debido a compromisos familiares ineludibles“. Cerca de 30 boneheads del contingente del South East London British Movement y cinco skinheads holandeses de Rotterdam se reunieron con Chubby y su grupo de un número similar en el pub Griffin de Charing Cross Station. Mientras tanto, en el este de Londres, Nicky Crane estaba reuniendo a los skinheads de Last Resort en el Ten Bells, un pub de skins junto a la tienda.

Cuando los Redskins debían subir al escenario, el grupo de boneheads abandonó el Griffin y, según lo planeado, se infiltró en la multitud alrededor del escenario de los Redskins, esperó a que llegaran Nicky Crane y una pandilla de unos 50 integrantes. El tiempo pasó y cuando los Redskins comenzaron su último número del set “Lean On Me”, Mick McAndrews y Chubby Chris decidieron atacar. La turba fascista comenzó lanzando botellas a la banda y cánticos unificados de “Sieg Heil”, a lo que el vocalista de la banda respondió con la famosa réplica de “sonáis como Margaret Thatcher”.

A mitad de concierto, alrededor de 80 o más simpatizantes del NF se materializaron de repente e inmediatamente se dispusieron a rodear a la audiencia reunida alrededor del escenario principal donde estaban tocando los Redskins. La audacia del asalto asustó a la gran multitud de izquierdas. No todos se acobardaron. Algunos elementos dentro de la multitud, incluidos algunos mineros en huelga, se reagruparon, y después de una pelea cuerpo a cuerpo en la que un miembro de la RA fue rajado y otro antifascista acabó con la mandíbula rota, los derechistas, principalmente skinheads, fueron expulsados“, explican en las páginas de Beating The Fascists.

Ésta no iba a ser la última carga de los boneheads ya que “Nicky Crane, quién acababa de cumplir una sentencia de cuatro años por un ataque indiscriminado contra una cola de asistentes a un cine caribeño, y animado por el impacto que el ataque previo había causado en los muchos miles de enemigos de izquierda presentes, el carnero de la derecha volvió a atacar durante la actuación de Hank Wangford Band desde el otro extremo del parque. Resultó ser un gran error. Donde la multitud había sido tomada por sorpresa la primera vez, las noticias del segundo ataque vieron a RA mucho más ansiosa por la inesperada oportunidad de un nuevo enfrentamiento. Armados con botellas de sidra y cualquier otra cosa para lanzar, los miembros de Red Action corrieron hacia los agresores. Su carga tuvo el efecto de impulsar aún más a la multitud.”

Intentando escapar, Crane fue derribado por Pedro C. y solo usando a una joven antifascista como escudo pudo sobrevivir al ataque, recibiendo cortes y magulladuras. Menos afortunado fue otro skinhead que, para su evidente alivio, había sido rescatado de la multitud por dos agentes de policía que detuvieron a los vengativos izquierdistas con las porras. El enfrentamiento terminó cuando un líder militante salió de la multitud y golpeó a uno de sus benefactores en la cara. Cuando el oficial se inclinó para recuperar su casco, lo arrojaron de cabeza en una papelera. Aterrado, el skinhead fue derribado y pateado sin piedad mientras la policía, comprensiblemente poniendo su seguridad en primer lugar, se mantuvo al margen y vigiló. Cerca de allí, otro par de cabezas rapadas, un hombre y una mujer, fueron pateados en el suelo“, prosigue narrando el libro con la historia no contada de Anti-Fascist Action

02. Limpiando el norte de Londres

Tras el enfrentamiento entre boneheads afines al National Front y los miembros de Red Action durante la actuación de The Redskins en Jubilee Gardens, la lucha siguió en las calles de Londres con sonados enfrentamientos como los de las manifestaciones fascistas con motivo del Remembrance Day de aquellos años 80. Especialmente destacados fueron los incidentes tras la manifestación de 1989, en primer lugar, hubo choques en Trafalgar Square entre los antifascistas y los Headhunters del Chelsea, que cargaron cuando la marcha de Anti-Fascist Action llegaba a este emblemático lugar de Londres. “Cuando fueron avistados por AFA, los hooligans giraron en un amplio arco alejándose del piquete hacia el Strand. No mucho tiempo después, los protagonistas se encontraban cara a cara en el andén este de la estación de metro Embankment“.  

Los enfrentamientos continuaron hasta la noche. En King’s Cross, siguiendo una serie de encuentros, un hooligan de Millwall que había sido visto con los Headhunters en Trafalgar Square estaba ahora en un autobús lleno de gente. Antifascistas cortaron la carretera mientras se iniciaban las negociaciones con el conductor del autobús, que resultó ser negro. Después abrió la puerta y un activista abordó el autobús para darle una paliza”, continua el relato del libro de Sean Birchall. “La policía arrestó a 34 personas durante enfrentamientos entre un grupo antifascista después de la ceremonia del Remembrance Day”, informó The Guardian al día siguiente.

En aquellos años de mitad de la década de los 80s la zona del norte de Londres se había convertido en una plaza fuerte para los boneheads. Uno de los pubs que habitualmente era frecuentado por nazis en Londres era The Agricultural, en Liverpool Road (Islington). Precisamente, en esa misma calle se ubicaba otro pub, The White Horse, que estaba regentado por un conocido hooligan del Tottenham Hotspur, Ronnie Parrish, comenzó a ser punto de encuentro del colectivo antifascista. Las escaramuzas eran semanales hasta que Red Action decidió responder a la paliza de uno de sus militantes con un asalto a The Agricultural que duró una media hora y dejó el pub devastado por el exterior. Estos ataques comenzaron a repetirse como parte de una estrategia de echar a los fascistas del norte de Londres. 

En Beating The Fascists explican que en el verano de 1987 “Anti-Fascist Action centró su atención en la creciente visibilidad de las bandas derechistas de cabezas rapadas en King’s Cross y sus alrededores, en el norte de Londres. Los fascistas habían establecido una relación con un pub en la parte trasera de la estación de King’s Cross. Ian Stuart vio en The Prince Albert el sucesor de The Agricultural”. Además, esta residencia en este pub del norte de Londres coincidió con varios ataques con bombas incendiarias realizados en domicilios de líderes de Anti-Fascist Action, como reportó The Guardian en su edición de 31 de julio de 1987. Comenzó una campaña de presión contra el pub, con piquetes y manifestaciones pero también con una visita de 15 activistas para convencer al dueño que “perder la clientela skinhead que le proporcionaba £50.000 al año mejor era que perder su establecimiento y probablemente su casa“. 

03. Oi! The Main Event 1988

En estos años, en Londres había una potente escena bonehead que primero adquirían su material en la tienda Last Resort, que vendía R.A.C. bajo el mostrador para evitar llamar la atención. Cerca de este establecimiento se ubicaba el pub Ten Bells, frecuentado por los ultraderechistas. Después de años de escaramuzas (indudablemente causadas por grupos de cabezas rapadas que iban a “cazar” en los callejones de los alrededores) y de prolongadas campañas de intimidación por parte de colectivos de izquierda, el gobierno local y los medios de comunicación, la tienda finalmente se vio obligada a cerrar debido a las exorbitantes demandas de tarifas comerciales.

Tras el cierre de Last Resort abrió las puertas otra tienda llamada Cut Down, cuyos dependientes posteriormente fueron miembros fundadores de Blood & Honour, que se convirtió en el lugar donde adquirir música y merchandise de bandas de R.A.C.. En sus alrededores había otro pub frecuentado por skinheads, The Store. Otros locales de Carnaby Street como Sherry’s y The Merc también comenzaron a vender este mismo material. Cuando Cut Down finalmente se vio obligado a mudarse y luego a cerrar, The Merc continuó vendiendo merchandising de R.A.C. desde una “trastienda especializada”.

Con las ganancias por las nubes, el patrocinador financiero, el empresario Andrew St John, decidió montar un concierto oi! bajo el nombre de Oi! The Main Event en uno de los principales locales musicales de Londres, el Astoria, en Charing Cross Road. Siguiendo el consejo del personal de Cut Down, St. John contrató bandas de oi! que sabía que atraería a una gran multitud para actuar el 2 de abril de 1988: Judge Dread, The Magnificent, The Business, Condemned 84, Vicious Rumours, Section 5 y… ¡Angelic Upstarts!

La policía y las autoridades locales realizaron presión contra la celebración del concierto planeado y realizaron muchas consultas con los organizadores. La sala incluso exigió una garantía por escrito de que Skrewdriver no iba a tocar de ninguna manera. Junto con numerosas amenazas, restricciones de una entrada por persona y el aviso anticipado de multas y sanciones debido a la vigilancia adicional, el concierto estaba listo. En una medida diseñada para aplacar a la policía y a los detractores de izquierda que describían en voz alta el concierto como un “evento clandestino de Blood & Honour” o un “festival de extrema derecha“, St John agregó Angelic Upstarts y Judge Dread para dar una sensación de diversidad. 

Las 1.500 entradas del concierto se agotaron rápidamente. El festival se desarrolló con cierta normalidad hasta que sobre el escenario del Astoria comparecieron Angelic Upstarts, una banda que estaba en el punto de mira de la ultraderecha británica y, en especial, por Blood & Honour e Ian Stuart. Mensi estaba considerado un “comunista y anti racista“. Habían tenido problemas en otras ciudades con boneheads; en Wolverhampton el mánager de los Upstarts acabó en el hospital; y los incidentes se sucedieron en otras localidades como Sunderland, Nottingham, Leeds, Basingstoke…

Según se dice, el contingente de Blood & Honour que encabezó Ian Stuart desde el pub The Store estaba compuestas por unas 300 personas, incluido un grupo de boneheads alemanes procedentes de Stuttgart. Los problemas empezaron con el inicio del concierto de Angelic Upstarts, que contaban con miembros de AFA como servicio de seguridad. La banda empezó tirando de clásicos como “Teenage Warning“, “Never Ad Nothing” o “Guns For the Afghan Rebels“, pero su concierto iba a ser reventado por Ian Stuart y sus acólitos que cargaron para subirse al escenario para pegar al grupo. La banda tuvo que huir a los camerinos y en la sala comenzó la caza a cualquier persona con aspecto de izquierdista o punk hasta que se presentó la policía, que terminó realizando 16 arrestos. Blood & Honour creyó que Angelic Upstarts estaban acabados y que nunca más volverían a tocar en Londres, pero se equivocaban…

04. Oi! The Main Event 1989

Anti-Fascist Action, una de las organizaciones integradas dentro de Red Action, surgió en 1985 para frenar físicamente la presencia de la extrema derecha británica en las calles. En su seno, en 1988 se formó Cable Street Beat (en honor a la famosa batalla de Cable Street en la que se corrió a los integrantes del Partido Unión Británica de Fascistas liderado por Oswald Mosley) que podría definirse como su brazo musical. Esta organización montó un concierto con Angelic Upstarts en un lugar llamado George Robey en Finsbury Park. El área estaba en la zona del norte de Londres que, desde principios de la década de 1980, los antifascistas intentaban controlar políticamente, y el propio recinto se consideraba ideal para rechazar un asalto frontal.

El local estaba abarrotado, la atmósfera era eléctrica. Afuera, en una calle oscura con la ventana del pub tapiada y pintada de negro para la ocasión. Naturalmente, todos los que entraron fueron cacheados minuciosamente. Para ayudar a enfatizar la fuerza de AFA en profundidad, se decidió permitir la entrada a algunos conocidos pioneros del fascismo. Un pequeño grupo fue visto en la cola. Mensi los saludó. Respondieron con incertidumbre. Un integrante del servicio de seguridad les aclaró felizmente la situación. ‘Está bien, muchachos, esta es la partitura, son bienvenidos a entrar, pero ante cualquier saludo con el brazo en alto se lo arrancaremos y lo rifaremos. Que tengan una buena noche”. En el evento hubo muy pocos problemas más allá de un bonehead arrojado a través de la puerta trasera del club por exclamar “sieg heil“, según explican en las páginas de Beating The Fascists.

La presencia y actividad de organizaciones como Red Action o Anti-Fascist Action cada vez hacía más difícil a los ultraderechistas desarrollar sus actividades en Londres, especialmente los conciertos de Skrewdriver y otros bolos organizados por Blood & Honour. Ian Stuart declaró en el periódico Even Standard que “tenemos que anunciar nuestros conciertos por el boca a boca. Si ellos (AFA) se enteran van a intentar que sea un baño de sangre“. El grado de presión era tal que No Remorse y Skrewdriver actuaron en abril de 1989 en un pub llamado The Cave bajos los nombres falsos de Valhalla y Strike Force

No sólo organizar conciertos se convirtió en una pesadilla, también el día a día del cantante de Skrewdriver que “alquiló una habitación en un hotel de mala muerte en Argyll Square, en King’s Cross, donde recibía visitas de forma rutinaria y concedía entrevistas a la prensa. King’s Cross se encontraba en una parte de una zona más amplia del norte de Londres que Red Action había llegado a considerar como propia desde principios de los 80.  Stuart se sintió bajo un asedio, una realidad que no intentó ocultar en una entrevista con el periodista Keith Dovkants para la revista ESM del Evening Standard en abril de 1989. ‘Ahora [el área de King’s Cross] se ha convertido en territorio hostil para Ian Stuart. La entrada a su diminuto piso está en una plaza cercana de la estación ha sido pintada con pintura rosa y Anti-Fascist Action ha organizado piquetes en los pubs donde él y sus colegas beben. Está consternado por esto: “¿Los rojos hablan de libertades civiles? No puedo ir a las tiendas de aquí porque los comunistas les han dicho a los tenderos que no me vendan. Los únicos que me venden algo son los asiáticos’” Sin duda alguna, obsesivo con respecto a su seguridad personal, Stuart ya era plenamente consciente de que la catástrofe personal estaba a un paso de distancia“.

Un serio aviso le sobrevino unos meses antes de esta entrevista cuando tenía una actuación prevista en Swiss Cottage, norte de Londres, en la que su banda iba a actuar junto a Brutal Attack. Antes de la actuación, Ian y el vocalista de Brutal Attack, Ken McLellan, se habían reunido para discutir los planes de la velada. Estaban tomando una copa tranquilamente en un pub local cuando un grupo de entre 12 y 15 miembros de Anti-Fascist Action les sorprendió y atacó. “‘Descubrieron que estábamos haciendo un concierto cerca de Swiss Cottage y yo estaba tomando una copa tranquilamente con mis amigos y vinieron unos 15 de ellos. Tenían bates de béisbol. Intentaron romperme los codos y las rodillas. Me hicieron este corte en la cabeza … ‘ Más tarde fue fotografiado en el escenario, la sangre brotaba copiosamente de una herida en la cabeza que, según él, ‘necesitó de 26 puntos’”.

La veda no sólo se había levantado sobre Ian Stuart, también sobre el resto de boneheads e integrantes de bandas de la escena R.A.C.. Por ejemplo, a Dessie Clarke, el baterista de Skrewdriver, le estallaron un plato de espaguetis y fue gaseado mientras cenaba en un local de Camden Town; otro compañero de banda, Martin Cross, recibió una paliza en un callejón de la zona de Swiss Cottage; a Ken McLellan, de Brutal Attack, le estallaron una botella en la cabeza tras un concierto en Hammersmith; otros dos boneheads fueron apalizados durante un concierto de ska en Camden; otros boneheads extranjeros fueron apaleados y dejados inconscientes en su hotel de Argyll Square como represalia tras el ataque casi mortal en las cercanías de London Bridge a un ciudadano marroquí que terminó perdiendo un riñón. 

La presión popular y de las autoridades también provocaron que la tienda Cut Down tuviera que bajar el cierre en 1989; el pub The Prince Albert cambió de dueños y se convirtió en un local de ambiente gay; pero la gran victoria de los colectivos antifascistas en 1989 fue reventar un concierto que se iba a celebrar el 27 de mayo como una segunda parte del Oi! The Main Event en cuyo cartel figuraban Skrewdriver, Brutal Attack, Sudden Impact, No Remorse, Squadron, Vengeance y Bunker 84. Se llegaron a vender 1.200 entradas a un precio de £7.50. Bajo el nombre de International Music Exchange como fachada, el empresario St. John y otros dos hombres de negocios alquilaron el Camden Town Hall pagando £800 de alquiler. Además otros dos clubes fueron reservados por si tenían que cambiar la localización del evento. 

Sin embargo, como medida de protección la organización decidió no dar a conocer el nombre del emplazamiento para evitar la presencia de los colectivos antifascistas. La localización final del evento iba a ser desvelada por la tarde en Speakers Corner de Hyde Park. “Anti-Fascist Action convocó una manifestación para el 27 de mayo en Speakers Corner para alterar el plan de los neonazis y dificultar la relocalización de los neonazis. Unos 500 antifascistas se presentaron y tuvieron pelearon con los neonazis que allí se presentaron“, explica en un número del fanzine de Cable Street Beat

Finalmente  St. John, que operaba era un nombre falso bajo el que se ocultaba un empresario de origen judío llamado Andrew Benjamin, canceló el concierto el mismo día que iba a celebrarse. Sin embargo, Blood & Honour llevó acabo el evento en el pub Red Lion en Gravesend, Kent. Una sala que sólo pudo acoger a 400 boneheads, de los 700 que lograron enterarse del nuevo e improvisado emplazamiento, lo que originó importantes pérdidas económicas para la organización ya que tuvieron que reembolsar, al menos en teoría, 800 entradas. 

La otra batalla de Waterloo

La presión sobre la escena R.A.C. y neonazi continuó en Londres, de hecho, Ian Stuart tuvo que mudarse de ciudad debido a los continuos enfrentamientos que tuvo durante esos años finales de la década de los 80s. Durante el principio de los 90s hubo sonados incidentes como los de Brick Lane en octubre de 1990 cuando National Front se unió al British National Party para hacer frente a Anti-Fascist Action. Enfrentamientos que se volvieron a repetir en la zona durante marzo de 1991 y 1993. Sin embargo, el suceso que más titulares deparó fue la conocida como batalla de Waterloo que tuvo lugar el 12 de septiembre de 1992 con motivo del concierto de regreso de Skrewdriver a Londres que organizaba Blood & Honour. 

Unos días antes del evento, la prensa nacional se enteró. “Concierto secreto de pop nazi ambientado en el odio racial”, proclamó el Daily Star. Ian Stuart apareció en la LBC Radio de Londres, donde fue entrevistado por Richard Little-John. Para evitar problemas mayores, B&H eligió la estación de tren de Waterloo como punto de redireccionamiento de los neonazis llegados a Londres para ver a Skrewdriver. La noche de antes, mientras Ian Stuart estaba sentado en un pub en Nottingham, una banda entró y procedió a estallarle un vaso en el costado de la cara, infligiendo una herida que requirió puntos internos y le sacó tres dientes y le dijeron: “Bien, el concierto se ha terminado para ti nazi cabrón!“. 

El día del show, los organizadores aseguraron el lugar, el Yorkshire Gray en Eltham South East London y la Guardia del Líder del British Movement, a quien se le había encomendado el trabajo de seguridad del local y el área cercana, entró en acción. Una unidad de seguridad de Blood & Honour partió para hacer frente a la contra manifestación organizada por Anti-Fascist Action que atacaba a todos los boneheads que aparecían por la estación de Waterloo. La policía arrestó inmediatamente al jefe de seguridad de B&H, Kirk Barker, y su unidad a su llegada a Waterloo. 

El 12 de septiembre de 1992, el centro de Londres presenció el mayor y más sangriento enfrentamiento cara a cara entre la extrema derecha y los antifascistas desde que Kevin Gateley fue asesinado en Red Lion Square en 1974. En lo que se llamó la Batalla de Waterloo, AFA se enfrentó a una renovada B&H en un espectáculo público que, en el apogeo de los enfrentamientos, provocó un caos en el tráfico. También provocó el cierre de las estaciones de tren de Charing Cross y Waterloo, además de media docena de estaciones de metro a cada lado del Támesis. Según estimaciones de la policía, unas 2.000 personas participaron en los enfrentamientos que comenzaron alrededor de las 15.30 horas y no cesaron hasta las 19.00 h.“, según explica el libro Beating The Fascists.

Los enfrentamientos comenzaron tras la llegada al andén 15 de la estación de Waterloo de un tren procedente de Reading en él había dos grandes firms hooligan, West London Blood and Honour, con boneheads del oeste de Londres, y los Chelsea Headhunters. La llegada de estos dos grupos al interior de la estación coincidió con la de casuals del West Ham, Millwall y Portsmouth, seguido poco después por un grupo de avanzadilla del British Movement. “La manifestación de AFA estaba programada para llegar a Waterloo a las 16.30 horas, ya que la mayor parte del contingente de B&H se espera alrededor de las 17.00. A las 15.20, más de una hora antes de lo programado, un grupo de avanzadilla de aproximadamente 150 guardias de seguridad de la AFA se apareció en la explanada de Waterloo, tomando a todos por sorpresa“, explica el relato de Beating The Fascists.

Las personas que estábamos vigilando el área sabíamos que un gran contingente tempranero de B&H estaba bebiendo en un bar en la estación de tren. Nuestra intención era negarles el acceso a la salida. Para hacer eso, tuvimos que cerrar la estación. Eso significa que había que despejar a los boneheads de la estación. Ahora bien, atacar a un pub, incluso con superioridad numérica, no es recomendable, particularmente en un área con tantas cámaras de seguridad. Un plan ideado por el camino fue expulsarlos del interior del pub bombardeándolos con objetos y bombas de humo. El ruido fue ensordecedor y el humo causó confusión, lo que tapó la visión de las cámaras de seguridad. A los pocos segundos de llegar a la plaza se supo que los boneheads ya se habían movido. Esto era potencialmente desastroso. Una victoria rápida marcaría la pauta del día. En ese momento llegó la noticia de que habían visto a otro grupo pequeño en otro pub de la estación. En cuestión de segundos, la AFA había asaltado el pub“.

En un intento por restablecer el orden, la policía inmediatamente comenzó a hacer grandes cargas cruzando la estación con líneas de policía, brazos entrelazados, protección de militantes, pasajeros, turistas extranjeros e inevitablemente fascistas que se dirigieron hacia las salidas. Una vez afuera, los partidarios de B&H fueron atacados instantáneamente. Se obligó a la policía a salir de la comisaría e intervenir, dejando así lagunas en la ‘delgada línea azul’ que fueron ingeniosamente atravesadas por antifascistas que, una y otra vez, volvieron a reunirse en el vestíbulo. Es importante destacar que a medida que pasaba cada minuto decenas de antifascistas llegaban a  Waterloo en autobús y metro. A las 16.00 horas se había asegurado el objetivo de la AFA de ocupar la estación. La parte complicada era poder seguir haciéndolo. Consciente de la importancia estratégica de mantener la estación, se había tomado la decisión de controlar a los anarquistas más salvajes“. 

Un grupo de 50 personas mayoritariamente compuesto de casuals quedó atrapado debajo de una pasarela. Rodeados por docenas de policías, no obstante, se enfrentaron a un asalto frontal, mientras ladrillos y botellas llovían contra ellos, los atacantes fueron avanzando, algunos fascistas en la retaguardia intentaron escapar de allí. Un policía gritó y advirtió: “Si salís corriendo, correremos con vosotros”… Otro gran número de boneheads llegó a pie a través de la pasarela y se incrementaron las filas de los fascistas por otros 150. Pero a estas alturas, cada vez que mirabas había un pandemonium. Hooligans del Arsenal, QPR, Chelsea y Millwall vistiendo camisetas del equipo, complementadas en un lado o en el otro según sus convicciones políticas. Para evitar más llegadas al área, la policía ordenó cerrar la estación de tren de Charing Cross“. 

Con las estaciones de trenes cerradas y un gran atasco de tráfico organizado por las peleas, la policía decidió evacuar a pie a los fascistas pero el movimiento fue cortado por cerca de 400 antifascistas. “Los fascistas recularon horrorizados y los antifascistas cargaron. En cuestión de segundos aquello se convirtió en un caos“, lo que llevó a la policía a usar gas lacrimógeno para dispersar la confrontación. 

Menos de 500 Blood & Honour llegaron al Yorkshire Grey en Eltham, sureste de Londres. No deseando ser vistos lamiendo sus heridas en público, los organizadores de B&H, que antes estaban hambrientos de publicidad habían excluido la prensa. El Sunday Mail informó de “al menos 44 arrestos” con, según The Guardian, “siete policías” heridos. Para AFA fue una victoria aplastante, sin ambigüedad posible sobre el resultado: un golpe casi fatal para Blood & Honour en Gran Bretaña, y la magnitud de la misma envió temblores a través de la extrema derecha. Un fanzine fascista, llamado The Raven, lo reclamó como “una victoria moral” en el motivos que los titulares de la prensa no decían “Nazis asesinados en Waterloo”“.


Imágenes:

https://antifascistarchive.net/


Autor: Charlie Condenado


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