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PAUL WELLER
Y EL CHELSEA
DE SU INFANCIA
Antes de The Jam. Antes de ser ‘The Modfather‘. En la vida de Paul Weller estaban Stanley Road, los viajes con su padre a The Bridge y el Chelsea de Osgood, Cooke y… ‘The Shed‘.
En 1993, encima de una bolsa del Chelsea que Paul Weller había llevado a una entrevista con Q, descansaba un single de Donald Byrd. La imagen tiene algo de inventario poco involuntario. Un disco de soul-jazz, ropa bien elegida y el escudo de un equipo de fútbol. Cuando Mat Snow le preguntó por el Chelsea, Weller no necesitó pensar demasiado: «Charlie Cooke, Peter Osgood, that lot». Hacía unos veinte años que no bajaba a Stamford Bridge. El fútbol había perdido sitio en una vida ocupada casi por completo por la música, pero aquellos nombres seguían presentes en su memoria.

STANLEY ROAD (WOKING)
Para encontrarlos hay que volver a Woking, mucho antes de The Jam, de los trajes de mohair y de que alguien decidiera llamar a Weller ‘Modfather‘. Stanley Road era la calle de su infancia. La casa ya no existe, pero él regresó allí en 1995 con el periodista Paul Du Noyer y recordó una medida doméstica que le había enseñado su padre. Desde casa hasta el final de la calle había una milla.

EL VIAJE A THE BRIDGE
Londres quedaba bastante más lejos. Weller lo describía entonces como una excursión especial, algo que ocurría unas pocas veces al año. «It was where it was happening», dijo. Desde Woking hasta Stamford Bridge hay unas 25 millas por carretera, cerca de 40 kilómetros. Para un niño de Surrey en los años sesenta, aquello era salir de la pequeña ciudad que inspiró «A Town Called Malice» y entrar en otro mundo.
All those horror stories about The Shed end at Chelsea were true, man.
– PAUL WELLER
John Weller lo llevaba al fútbol. Décadas después, Paul recordaría aquellos viajes al comparar el ‘The Bridge‘ moderno con el que había conocido de pequeño. Había vuelto, después de muchísimo tiempo sin acudir, y lo encontró «far more civilised». Sobre el viejo campo añadió algo bastante menos amable. «All those horror stories about ‘The Shed‘ end at Chelsea were true, man».
‘The Shed‘ -«el cobertizo»- se apodaba así por efecto que provocaba la cubierta que parcialmente cubría el fondo de Fulham Road End, que se instaló en la década de los años treinta para proteger a los corredores de apuestas del canódromo existe alrededor del césped de Stamford Bridge.

LAS SUBCULTURAS DE ‘THE SHED’
Stamford Bridge tampoco se parecía demasiado al estadio compacto de hoy. ‘The Shed‘ ocupaba el fondo sur, una enorme terraza parcialmente cubierta que durante los sesenta fue ganando fama como uno de los sectores más ruidosos del campo. Allí se concentraba buena parte del apoyo más vociferante del Chelsea y, entre aquella multitud, empezaban a verse también las subculturas juveniles que estaban cambiando la apariencia de las calles británicas.
Mods primero, hard mods después y, al final de la década, skinheads. El fútbol era uno de los lugares donde esos cambios podían reconocerse a simple vista: cortes de pelo cada vez más cortos, botas, vaqueros, crombies, camisas Ben Sherman, polos Fred Perry y harringtons.
Con los setenta, el glam iba a llegar a los campos ingleses, pero en sus gradas todavía era posible avistar bootboys. Los skins y otros hooligans del Chelsea con una estética adaptada al casualismo ochentero iban a gozar de minutos de fama -y portadas- en las siguientes décadas… Pero eso es otra historia.


THE KINGS OF KING’S ROAD
Stamford Bridge estaba en el barrio de Chelsea. King’s Road quedaba a poca distancia, convertida en uno de los grandes escaparates del Swinging London. Boutiques, clubs, músicos, modelos, fotógrafos.
Durante aquellos años el barrio tenía una capacidad extraordinaria para convertir la ropa, la música y la noche en símbolos de pertenencia, y el equipo terminó participando también de ese ambiente, especialmente ‘Ossie‘ que tenía fama de juerguista y mujeriego empedernido. Incluso, se le llegó a vincular con Raquel Welch, que se dejó fotografiar en España con una equipación del ‘9’ de los ‘Blues’ y también acudió en varias ocasiones a ‘The Bridge‘.
Actores y estrellas del pop aparecían los sábados de partido por la tribuna de Stamford Bridge; algunos futbolistas frecuentaban los bares y clubs de la zona. Los llamaron los Kings of the King’s Road.
OSGOOD, COOKE, HUDSON…
Peter Osgood era probablemente el personaje que mejor encajaba allí. Alto, elegante con la pelota, descarado fuera del campo y suficientemente duro para sobrevivir al fútbol inglés de la época, acabó convertido en el King of Stamford Bridge. Charlie Cooke tenía otra clase de electricidad: extremo escocés, regate corto, facilidad para dejar a un defensa mirando hacia el lado equivocado. Alan Hudson añadía imaginación en el centro del campo. Y detrás aparecía Ron ‘Chopper‘ Harris, apodo que ahorra cualquier descripción.
Cuando años después hablaba de aquel Chelsea podía recordar a Osgood, Cooke, Hudson y Harris y bromear con una clase de futbolista que todavía podía encontrarse bebiendo pintas la víspera de un partido en algún pub de Fulham Road. El fútbol de su infancia no estaba todavía aislado detrás de cristales, zonas VIP y stewards de peto fosforito. Sus jugadores podían formar parte del mismo paisaje por el que se movían quienes iban a verlos el sábado.

F.A. CUP 1970
Weller tenía once años cuando aquel Chelsea ganó su primera FA Cup. La final de 1970 contra el Leeds United de Don Revie necesitó dos partidos. Wembley terminó 2-2. Dieciocho días después se repitió en Old Trafford y el choque alcanzó una violencia que hoy parece pertenecer a otra disciplina deportiva. Leeds se adelantó; a doce minutos del final, Cooke levantó la pelota y Osgood se lanzó en plancha para cabecearla a la red. David Webb hizo el 2-1 en la prórroga. El 29 de abril de 1970, cuando el Chelsea levantó la copa, al chaval de Stanley Road le faltaban 26 días para cumplir doce años.

RECOPA 1971
Un año después llegó Europa. El rival en la final de la Recopa era un club de la realeza como el Real Madrid y el escenario, el Karaiskakis de El Pireo. Osgood marcó primero; Ignacio Zoco empató en el último minuto. Como en aquellos años todavía no había tanda de penaltis que resolviera la igualada. Dos días después volvieron al mismo escenario para disputar el encuentro de desempate. John Dempsey hizo el primero, Osgood el segundo para lograr el primer título europeo de ‘The Blues‘. Era el 21 de mayo de 1971. Cuatro días después, un joven Paul Weller cumplía trece años.
Aquel era su Chelsea. El que había empezado a conocer acompañando a su padre desde Woking. El de ‘The Shed‘ todavía en pie. El de Osgood y Cooke. El de las tardes de Stamford Bridge y las noches de King’s Road. Un equipo capaz de ganar una FA Cup contra el Leeds de Revie y, doce meses después, levantar su primer trofeo europeo derrotando al Real Madrid.
EL DESCUBRIMIENTO MOD
Mientras el Chelsea atravesaba esos años, la cultura juvenil británica seguía cambiando de piel. Los mods de comienzos y mediados de los sesenta habían ido endureciendo el aspecto; los hard mods estaban en el origen de la primera estética skinhead.
Sin embargo, Weller todavía tardaría algunos años en sumergirse conscientemente en el universo mod que terminaría marcándolo. Él sitúa ese descubrimiento hacia 1974, alrededor de The Who, Small Faces, soul, ropa y scooters.
A partir de entonces empezó a reconstruir a su manera una cultura que había vivido de niño casi desde fuera. Buscó discos de soul y R&B, recuperó el gusto por las chaquetas estrechas, las camisas bien cortadas y el cuidado casi obsesivo por cada detalle del aspecto. Cuando The Jam apareció en medio de la explosión punk, Weller ya portaba ese estilo no como disfraz retro, sino como una elección consciente de música, ropa y actitud.

Su interés por el Chelsea, sin embargo, se enfrió. En 1993 reconocía que llevaba alrededor de veinte años sin bajar a ‘The Bridge‘. La música había ocupado casi todo el espacio. El equipo de Osgood había quedado ligado a una parte muy concreta de su infancia, al igual que el éxito de ‘The Blues‘ que no volvieron a levantar un trofeo grande hasta la FA Cup de 1997. Cuando regresó décadas después encontró asientos, otro tipo de público y un estadio mucho más amable.
«STILL CHELSEA, MAN»
Pero cuando alguien mencionaba aquel Chelsea antiguo, los nombres regresaban rápido: Charlie Cooke. Peter Osgood. En 1993 estaban todavía allí, apareciendo de inmediato porque un periodista había visto una bolsa del Chelsea junto a un disco de Donald Byrd y había decidido preguntar. Muchos años después volvieron a interrogar a Weller por su equipo.
«Still Chelsea, man».
La bolsa de aquella entrevista quizá decía bastante más de lo que parecía. Encima llevaba un disco. Dentro quedaba otro sábado inglés. Stanley Road a la espalda, Londres en el horizonte y John Weller llevando a su hijo a ver jugar al Rey de Stamford Bridge.
Autor: Kickin’ Charlie

“Didn’t he do WELLER?” — Hot Press, 2014
“Paul Weller: Style Council, football and the interview years” — Q / Rock’s Backpages / The Guardian
“Paul Weller 1995 Interview” — Paul Du Noyer
“Stadium History” — Chelsea FC
“Peter Osgood remembered: Return of the King” — Chelsea FC
“Peter Osgood remembered: In his own words” — Chelsea FC
“1970 FA Cup final memories of those who won it for Chelsea” — Chelsea FC
“1970/71: Replay joy for Chelsea” — UEFA
“1970/71: El Madrid perdió en el desempate” — UEFA
“Recalling Raquel Welch in blue and at the Bridge” — Chelsea FC
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